III Domingo del Tiempo Ordinario

Categoría: Eclesial Creado: Jueves, 23 Enero 2020 Publicado: Jueves, 23 Enero 2020
siganme
Síganme (San Mateo 4, 12-23) 
Nos encontramos en este pasaje del evangelio con la llamada que Jesús hace a sus discípulos, eran unos pescadores de Galilea, el
evangelio
nos dice que después de escuchar la invitación que Jesús les hace a seguirle, ellos inmediatamente dejando sus redes le siguieron, ¿Qué vieron en la persona de Jesús que, no importando su trabajo, su vida diaria, lo dejaron todo y le siguieron? ¿por qué le habrían seguido aquellos primeros discípulos, qué descubrieron en la mirada de Jesús?
“El pueblo que vivía en tinieblas vio una gran luz”, Jesús, fue luz para aquella población que vivía en las sombras de pecado, para aquellos trabajadores que soñaban con una sociedad distinta, más justa, más humana. Jesús no solo predica la conversión, sino su vida, era para los demás una llamada a la conversión, por ello su vida convencía, los discípulos descubrieron que, merecía la pena seguirle, y por eso no dudaron, dejándolo todo le siguieron.
“Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando la buena nueva del reino de Dios y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” Para ello también llamó a sus discípulos para que fueran luz en medio de las tinieblas, para que proclamaran la buena noticia no solo con sus palabras sino mayormente con sus vidas, hoy nos podemos preguntar:
¿Por qué sigo a Jesús?
¿Por qué un día lo dejé todo, lo más valioso que tenía, mi familia, mi casa, mi pueblo, mis proyectos personales para seguirle?
¿Cómo fue en mí esa llamada, qué vi en la persona de Jesús que me motivó a seguirle?
Seguir a Jesús, no es un mero sentimiento romántico, seguirle es seguir sus huellas, es un hacer lo que él mismo hizo, es hacer que mi vida y mi obrar sea buena noticia para los demás, es vivir cada día dejándome transfigurar por su Palabra.
Vivimos en una sociedad, necesitada de la Luz, que es Cristo. Las tinieblas del pecado siguen presentes, bajo la muerte violenta de muchos seres humanos, la corrupción, la injusticia, las guerras por ambición de tener más, nuestra sociedad cada vez más se vuelve indiferente frente al dolor del otro. Hoy necesitamos de aquellos pescadores de Galilea que dejándolo todo, sus ambiciones, sus egoísmos, su comodidad, le siguieron, para ser junto con Jesús buena noticia.
Hemos sido llamadas, convocadas a formar parte del proyecto de Jesús, renovemos hoy nuestro seguimiento a Jesucristo, somos llamadas a dejar nuestras redes que nos impiden hacer su voluntad, porque Jesús nos invita a ser pescadoras de hombres y mujeres que se acercan a él y que encuentren sentido a sus vidas, nos llamó para ser comunicadoras de la Buena Noticia y que llevemos a los demás su luz.
Hna. María Santos Martínez O.P.
Tomado de: http://www.dominicasanunciata.org/noticias/comentario-iii-domingo-tiempo-ordinario-ciclo-c/
 
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